Crónica Fallida XVIII - Insensatos
Me encuentro boca abajo. Siento bajo mí un duro suelo, con un olor arcilloso que se pega a mi rostro. Intento abrir los ojos, pero las lagrimas secas ya convertidas en lagañas mantenían pegados mis parpados. Escucho la lluvia caer, y el agua al salpicar humedece mis parpados. Giro sobre mí, siento que estoy boca arriba. Poco a poco se ablandan las lágrimas secas con la lluvia y logro entreabrir los ojos.
Lo primero que pensé fue en cómo harían para desenredar todos esos cables, quemados, fundidos los unos con los otros, llenos de tierra. Destruir muy seguramente era más fácil que construir, seguí pensando. Al mirar hacia adentro de la casa, a través de un hueco donde debía estar la puerta, vio a Dante y a Julia. O lo que queda de ellos. Los cuerpos despedazados parecían fantasía. Recordé entonces la incursión, el ataque... los cilindros. No me alerté, no me inmuté, en ese momento, todo era un oscuro sueño del que en algún momento despertaría. Pero no desperté. Sería acaso que me había vuelto completamente inmune a la realidad, muchas películas tal vez?
Tiempo después no puedo cerrar mis ojos y hacer que todo se vaya, tampoco esperar para que la marea se llevara las imágenes y la sangre. Debí hacer algo cuando podía, en lugar de creer que los hechos eran ficción y la televisión realidad. O "realities". Da igual. Pero ya no puedo, ahora había botellas rotas bajo los pies de los niños, descalzos, cuerpos tirados por esa calle muerta, el pequeño que lleva a su hermana en sus brazos, como si el cuerpo sin alma fuera el suyo. Lleva una manga a sus cara, más larga que su brazo, más sucia que el suelo con su mezcla de pasto, sangre y arcilla, intenta limpiar las lágrimas que brotan de sus ojos inyectados pero solo logra ensuciarlos más. Por cuanto tiempo más seguirá esto? Muchos han perdido pero quien ha ganado? Dímelo. Eso es, nadie, nadie ha ganado. Solo algunos han perdido menos que otros, pero todos hemos perdido algo. Incluso los que nada tenían que perder.
Tiempo después los hechos son ficción y la televisión realidad, debería ser al revés. Y mañana los sanos beberán mientras muchos más mueren. Y por los miles que hoy mueren, mañana millones llorarán lágrimas de cocodrilo en manifestaciones que nadie recordará al siguiente día, y seguirán mientras beben, hasta que se den cuenta que lo que beben es un licor hecho con sus propias lágrimas, una especie de melancolía salada de mar y de lágrimas "con una rodaja de limón y en un vaso escarchado por favor". Y muchos de los que no hacen nada están lejos, muy lejos, en otros países, criticando destructivamente, usando a Ingrid Betancourt como nuevo ícono pop, como lo hicieron antes con las camisetas del Ché Guevara.
O beberemos?






Vulpecula
AgentPong
Drayru
Hatemachine
Galactus
Betmelo
OwnLeviathan
Fidel
Accusor
EvilAtari
Azul
Arhuaco
Bluelephant
Viralex
Tagae
Foxtrot
Cavorite
Padawan