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Crónica fallida XI - Ceguera perpetua Miguel era de esas personas que ayudaban a todos. Un día conoció a una niña que se veía que necesitaba ayuda. Estaba triste, sola y para colmo con una laringitis que no permitió que el conociera su voz ese día. Terminó ayudándola, la alegró, le brindó su compañía incondicional. En un tiempo la laringitis se curó sola, aunque como Miguel era médico la cuidó durante ese mes y le ayudó con los medicamentos. Un día cuando no lo necesitó más se fue, le acusó de haberle hecho daño y trató de hacerlo sentir mal. Y a la vez, mantenerlo cerca para que le siguiera ayudando. A el se le hizo esto muy extraño. Así que se puso a investigarla (desde pequeño veía "Magnum, P.I." y "Quincy, M.D." y contaba el que si no hubiera sido médico habría sido investigador privado) Fue así como encontró que ella había hecho eso muchas veces en el pasado... terminaba quedándose con las cosas de los demás: el TV de la amiga, el equipo de otro amigo, el dvd d...
Réplica a Piedad Córdoba Dando alcanze al post de Betmelo y a los comentarios de la senadora Piedad Córdoba , yo pregunto, si la senadora Córdoba está tan orgullosa de su ascendencia afroamericana, por que cada vez la vemos más rubia, sin la nariz con la que "orgullosamente nació" y con la piel más desteñida en televisión? Será que ni Serpa ni Samper ni Gaviria quieren a una morena dirigiendoles el partido liberal? O simplemente es pura vanidad de querer ser lo que no se es (las crespas quieren tener el pelo liso, las lacias quieren tener crespos, las suecas quieren ser latinas y se la pasan horas bronceandose para tener un color ocre en su piel y lo que logran es volverse camarones, mientras las latinas quieren tener los ojos azules y la piel desteñida...). Yo se, si Nohemí Sanin o Maria Emma se hacen operaciones nadie las critica, pero es que ellas no hacen de su raza parte de su programa proselitista. O cuando veremos que estén diciendo que "vamos a luchar por los de...
Crónica fallida X - El espacio Era de noche y recién acababa de subirme al transmilenio y me acababa de sentar en un puesto de los de adelante, cuando de pronto me di cuenta que algo andaba mal. Se sentía en las tripas, no era necesario verlo. Cerré los ojos, y sentí un profundo olor a jabón, a detergente, de esos que utilizan para lavar el piso, en polvo. O sería en barra, como un jabón de los de ropa? Abrí los ojos y miré al señor que estaba sentado frente a mí. Un hombrecillo nervioso, miraba para todos lados, como sin saber que mirar. Ponía cara de impaciencia y lo comprobaba con la mueca que hacía. A mi derecha, una mujer, delgada, con la mirada perdida en la lluvia que caía. Miro a mi izquierda, donde se acaba de sentar una joven, me recuerda a una de las caricaturas del grupo Gorillas. Ella ocultaba la mitad de su cara tras una bufanda anaranjada y llevaba un uniforme de esos de estudiante de odontología y unas gafas de grueso marco plástico negro. Sé que algo no anda bien. Lo ...
Crónica fallida IX - El puente Salgo de afán de la casa. "Juemadre, ya son las 7:40, debo estar hace 10 minutos en la oficina" pienso, mientras camino a la esquina y paro el primer taxi que se digna a detenerse. Si hubiera estado despierto 20 minutos antes, me ahorro lo del taxi y me iba en Transmilenio. "Buenos días, a Metrópolis, entrada principal", digo con una tranquilidad que solo aparenta ocultar el afán que llevo. Fijo si le digo que "rápido" el man me cobra más cara la carrera, o vamos y nos estrellamos y ahi si queda en nada la intención de no llegar más tarde a la oficina. 7:44, me llega a la mente el bochornoso incidente del Transmilenio, hace una semana. Estaba en la parte delantera, donde las dos parejas de asientos se miran de frente, y arman un área donde 4 personas se miran a la cara. El asiento frente a mí estaba vacío y paso un señor ocupar el asiento, no se que le pasó pero en lugar de sentarse enfrente se sienta en una de mis piernas y ...
Crónica fallida VIII - Libertad "Hay libertad con todo aquello o sin nada de ello. Pero por más libertad que busques siempre habrá una batalla por delante y sabes que muchas batallas se perderán. Eso sí, nunca verás el final del camino mientras viajes conmigo. No sueñes que se ha terminado cuando llegue todo el mundo llega a construír un muro entre nosotros, sabemos que no ganarán" recordaba que el le había dicho a ella en cierta oportunidad, mientras la veía acercarse con una sonrisa y una pequeña caja. El preguntó: -"Debo suponer lo que hay en la caja?" - "No, se supone que cierres los ojos, quiero darte la sorpresa", dijo ella. El los cerró, mientras ella encendía las velas del pastel, que sacó de la caja, y le dijo: -"Ábrelos". - "No me gustan los cumpleaños." - "Tal vez algunas personas si deseen celebrar el día en que llegaste a nuestras vidas." - "Nunca lo pensé de esa forma." Ella le dijo: -"Pide un dese...
Crónica fallida VII - El aniversario Pedro siempre quiso volar. Me lo decía desde que eramos pequeños, cuando jugabamos basquet en el parque. Pero le tenía miedo a las alturas. Claro, eso fue antes que fueramos creciendo y tomando cada uno su camino, caminos distintos que se notaban incluso en las novias que teníamos. El tenía a todas las niñas del barrio detrás de el, sin quererlo, como cuando hacía barras en el parque para estar en forma y las vecinas se quedaban bobas mirándolo. Yo, mientras tanto, tenía a mi novia, un AT-286 de 10 Mhz, cuando se le ponía el turbo. Como sabe, estudié sistemas y no volví a jugar basquet. De vez en cuando se hacía alguna fiesta en casa de algunos amigos y veía de nuevo a Pedro, como esta vez que me contó de un partido Chelsea - Manchester United que vio en vivo, cuando estuvo en Londres, mientras yo le contaba del clásico Millonarios - Santa Fe que dormí por televisión, cuando lo transmitían. Como el le tenía miedo a los aviones, esa vez que fue Europ...
Crónica fallida VI - La venganza Estaban juntos. Parecía una pareja feliz, pero a el le fastidiaba que ella hablara entre los dientes, como si tuviera pena. Ella decía que era pura maña de cuando tuvo brackets y debía usar las bandas que halaban sus caninos a sus primeros molares inferiores y que se quedó así. Por eso cuando ella hablaba, el la besaba y así el conseguía no solo robarle un beso, sino evitar tener que escucharla hablar. Como la desconcentraba, le hacía perder el hilo de la conversación y cambiaba el tema sin que se diera cuenta. El en el fondo sabía que no quería comprometerse y pensaba en lo lejos que ella vivía, en que no se podía mantener una conversación interesante por más de cinco minutos (por lo de los dientes), en que le faltaba personalidad, en que su primer nombre era Reina, en que tenía las manos grandes y los pies chiquitos, en esto y en aquello. Dejó de llamarla un día, cuando se dio cuenta que se estaba enamorando de esos pequeños defectos, que sin ellos e...